Historia::




















 
 

       
 

DATOS SOBRE LOS MÁS ANTIGUOS POBLADORES DE MAELLO

Hace algo más de 4.000 años un pequeño grupo de agricultores y gana­deros decidieron establecerse en el Iugar conocido en Maello como Losordo y que en determinados planos viene como Orosordo. Y hace unos meses desde la Unidad Técnica de Arqueología del Servicio Territorial de E. y Cultura de Ávila se iniciaron excavaciones arqueológicas en el lugar con el fin de conocer algo sobre aquellas gentes y conocer el estado de este yacimiento arqueológico. Los yacimientos arqueológicos como Orosordo, aportan con su investigación datos muy valiosos para reconstruir la historia de los lugares. Este tipo de estudios los llevan a cabo los arqueólogos, que con la debida autorización, porque así lo marca la ley, realizan una serie de detallados trabajos con los cuáles pueden averiguar multitud de datos enca­minados siempre a reconstruir la forma de vida de quienes utilizaron ese mismo espacio natural miles de años antes. A base de ese trabajo detallado, en el que la remoción de la tierra es muy lenta y cuidadosa para no dejar escapar ningún dato hemos podido conocer algunos aspectos de los primi­tivos pobladores de Maello que es importante que conozcáis.

 

La elección de orosordo como lugar para asentar el poblado tuvo que deberse a dos razones fundamentales: primero a la posición estratégica y luego a circunstancias económicas. Hacia el año 2.000 antes de Cristo, que es cuando todo esto sucedió, empezaba a haber conflictos ya entre los pue­blos, cosa que conocemos por las armas que en ocasiones encontramos en los poblados. Estos conflictos determinaban que cuando era elegido un lugar para habitar se buscara que fuera también un buen sitio para defen­derse en caso de surgir problemas. Y así en Orosordo se buscó un pequeño saliente del acantilado sobre el río Milano para ubicar el poblado. Tal posi­ción le hacía defendible por todas partes menos por el Norte, donde sin duda fabricarían algún tipo de defensa para cerrar el poblado, probable­mente una empalizada. Otra razón fundamental fue la económica: la hume­dad y los pastos de las inmediaciones del arroyo Milano y las tierras que rodean al poblado eran rentables para ganados y para la primitiva agricul­tura de trigo y cebada que ya practicaban, por lo tanto tuvo que ser un buen sitio para aquellos campesinos primitivos que ya conocián la fundición del cobre, aunque sólo lo utilizaban para fabricar pequeñas armas y punzones. las especiales características del terreno han hecho posible que los huesos de los animales que consumían se hayan conservado. A través de su estu­dio hemos podido saber que eran fundamentalmente pastores de cabras y ovejas, aunque también poseían vacas y cerdos; No practicaban demasiado la caza, probablemente porque no les era' necesario al ser su economía estable, sabemos, porque lo hemos encontrado en otros yacimientos cerca­nos que en esta zona había ciervos y corzos, además de la fauna que toda­vía podemos encontrar hoy por las inmediaciones.

 

Es poco lo que hemos excavado como para saber mucho del poblado, la intención fue fundamentalmente por ahora conocer el estado de los restos y de la cultura a la que pertenecen. Por eso no podemos decir mucho sobre cómo estaba organizado el poblado, aunque por comparación con otros yacimientos semejantes que hemos excavado con más intensidad a no mucha distancia de Maello, podemos decir, sin muchos riesgos de equivocarnos, que el poblado se organizaría con un número reducido de chozas de forma circular, de unos 6 metros de diámetro cada una fabricadas con pequeños troncos de árbol verticales y horizontales y piedras y recubiertas con barro enteramente incluido el techo. En el centro de la choza estaba el lugar donde se hacía el fuego, el cursiva. No había compartimientos en este espacio. En Maello encontramos restos de una posible cabaña, pero estaba muy destruída por el paso del tiempo y no fue posible cerciorarse de ello. Lo que si pudimos documentar fueron algunos hoyos excavados en el suelo, algunos muy profundos, en los que cocinaban y desechaban alimentos. En uno de ellos encontramos algo muy curioso que ya ha aparecido en otros casos y que no tiene por ahora una explicación clara para nosotros: la tibia y el peroné de un adulto sin más partes del esqueleto. Con seguridad no se trataba de que el resto del esqueleto hubiera desaparecido, solamente arrojaron allí una parte de aquel individuo. No se conocen todavía bien sus rituales por eso es difícil interpretar estos casos. O quizá se trató de una amputación quirúrgica, de una mutilación ritual. y será complicado de averiguarlo por ahora, el caso es que estaba arrojados dentro de un hoyo sin más cuidado que el que habían mostrado al arrojar allí otros huesos de animales a su lado.

 

Las herramientas que manejaban eran de piedra y de cobre. Con pequeñas azuelas de piedra pulimentada labraban la tierra y disponían de una importante vajilla fabricada en cerámica hecha a mano de colores oscuros, bastante tosca. Sus armas debieron ser de cobre y por ese motivo no las hemos encontrado, ya que en aquellos momentos el cobre debía ser ta:n preciado que no lo desechaban ni perdían con facilidad.

 

Estos son los primeros resultados resumidos de nuestro trabajo. Seguimos investigando sobre el yacimiento, aunque por el momento no llevaremos a cabo nuevas excavaciones. Nuestras conclusiones las publicaremos en su momento en revistas científicas y también, si así se demanda, en publicaciones divulgativas como ésta, que en este caso tiene que ser breve por motivos de espacio importante que el pueblo de Maello sepa que un yacimiento arqueológico en su término municipal es un trozo de la historia, del pueblo enterrada, algo que es de todos, se trate de un terreno particular o público. La Ley lo dice así. Si alguien destruye estos restos, si alguien por su cuenta y sin autorización realiza excavaciones y destruye parte de esta Historia intencionadamente, no solamente está cometiendo un delito (al que la ley pena con multas de hasta 25 millones de pesetas), sino que se está privando al resto de los ciudadanos de conocer la historia de sus antepasa­dos, los que nada menos que 4000 años atrás ya utilizaban esas mismas tie­rras, veían ese mismo paisaje y seguramente estaban tan orgullosos como los actuales de habitar en ese sitio. El Servicio Territorial de E. y Cultura cuenta con un departamento destinado a la investigación arqueológica (Tfno. 920-35 51 18) al que recurrir en caso de hallazgos casuales o indicios de poblados antiguos en el término municipal. Cualquier dato nuevo a conocer en el término municipal de Maello será avanzar en el conocimien­to de su Historia de la que ahora sabemos que su origen se remonta al 2.000 antes de Cristo.

No sería justo terminar esta reseña sin agradecer la amabilidad mostra­da por los propietarios de los terrenos donde realizamos las excavaciones D. Antonio Fernández Hernangómez y Doña Fernanda Cristóbal Cristóbal. Ellos proporcionaron todo tipo de facilidades para que nosotros lleváramos a cabo nuestro trabajo y hoy conozca el pueblo de Maello un aspecto más de su Historia.

J. Francisco Fabián García

Arqueólogo del S° T. de E. y Cultura

 

 

VILLA QUE PERTENECIÓ A MAELLO

Según el Diccionario Geográfico – Histórico de Pascual Madoz el lugar llamado Villadey de las Gordillas fue villa; se componía de 20 casas y un convento de monjas, las cuales se trasladaron a Ávila en el año 1.520. El término confina N. Dehesa de Monte Llanos; E. Maello; S. Dehesa del Conde de Palantinos; y O. Velayos. Comprende un monte encinar alto y bajo, un soto con alameda de fresno y abundantes y buenos pastos; le cruza el citado río de las Gordillas, cuyas aguas utilizaban los vecinos para sus usos y el de sus ganados. Se producía: trigo, cebada, centeno, garbanzos y bellotas de buen gusto, mantiene ganado lanar y vacuno; caza de liebres, conejos y perdices, y pesca de anguilas. La industria: un molino harinero con dos piedras.

 

 
         
 

 

 

 
 
   
 
 
 
 
 
 
 
 
         
 
   
 
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